CUANDO PERDONAS, DICES ...Y AHORA ¿ QUIÉN SOY?
“No hay nada mejor que reencontrarse con uno mismo y perdonar a la otra persona, tenga razón o no, porque la gente, cuando hace cosas dolorosas, normalmente las hace porque en ese momento no podía hacerlo mejor, porque tenía miedo o por lo que fuera. Entonces, perdonar es algo maravilloso”
Marwan
Imagino
que algún día en la oscuridad, con tu almohada de compañía has deseado
profundamente retroceder el tiempo, no
haber conocido a esa persona, no haber llegado a ese lugar, no contestar esa
llamada, no acudir a un encuentro que llevaría a tu destrucción, no conocer la
verdad, una mentira o no existir. Ante la decepción, el río de pensamientos que
corren por nuestra cabeza es torrencial, porque de un momento a otro nos vemos
atrapados en situaciones que no ocasionamos y que intentamos evitar cuando todo
parecía estar bien.
Cuando
te hacen daño sientes como tu YO en construcción se desploma en un segundo,
pareciera que lo que fuiste un día se desvanece porque ya no crees en la
veracidad del recuerdo y en la certeza de la palabra. Frente al dolor somos
vulnerables, agachamos la cabeza y lo invitamos a pasar, le ofrecemos una taza
de té e intentamos conversar con él, inútilmente y sin resultado, preguntamos
sin cesar esperando una respuesta que valide nuestro pensamiento y lo que
sentimos en ese momento. Contentos de lo que escuchamos entendemos que
aliándonos al dolor, la fragilidad y el sufrimiento podemos extender nuestro
malestar, podemos lamentar por más tiempo frenando a su paso, nuestra vida.
Cuando
pasas por momentos en los que alguien te ha traicionado, ha mentido, no ha
cumplido una promesa, la decepción realiza su aparición triunfal y con ella la
tristeza, recordándote que debes mejorar tus estrategias de auto defensa y tu
manera de ser con las personas. Primer y gran error, nunca debes cambiar por
quien no es merecedor de tales modificaciones en ti, debemos perdonar no sólo a
quien nos ha agredido sino a nosotros mismos, cuando sufrimos por el otro y nos
adueñamos de nuestro dolor estamos brindándole a esa persona el poder de
cambiar nuestro estado de ánimo, la voluntad de arruinarnos el día, nuestro
proceso y la vida; por eso es tan difícil perdonar porque no conocemos la
relaciones que se establecen aun cuando se rompen o se distancian, la palabra
se invalida sí sentimentalmente seguimos ligados a quién nos ha lastimado.
Para
tener un proceso adecuado, lo primero que debes saber es que todo lo que
realices será a tu tiempo, no hay afán porque lo que necesitamos es que vivas
cada parte del mismo, cada lágrima, cada recuerdo y el sinsabor de encontrarte
en esta situación. Aprender a ser consciente de lo que sientes y piensas te
permitirá controlar y tener mayor dominio de ti mismo, paralelo a esto
conocerás más cosas de ti que antes no pensabas que tenías y lo más importante
empezaras a amarte, empoderándote concentrando todas tus fuerzas en ti.
Después
de encontrarte en medio de la fragilidad es necesario que comprendas que cuando
perdonas aprendes a soltar y te despides del daño, los malos recuerdos y cada
lágrima derramada, pero esto no quiere decir que lo olvides, sólo aprendes a
vivir con tu pasado transformando su significado en tu presente, cuando
eliminas lo que no te sirve extraes todo lo que aprendiste porque en cada
situación vivida siempre el ser humano absorbe el conocimiento y se apropia del
mismo, así que eso mismo es lo que haremos, aprender, aceptar la situación,
resignificar mi
presente y bajo este proceso continuar en el camino mientras construyes
tranquilamente tu futuro.
Recuerda
que al perdonar, te das la oportunidad de retomar, te amas más de lo que te
amaste para reconciliarte contigo mismo y perdonas a quien te hizo daño, en
este paso no es necesario establecer contacto ni que conozcas su opinión al
respecto, lo más importante eres tú y cómo pasando la página sin rencor decides
avanzar en tu vida.
No
olvides que eres valiente cuando piensas en ti e inicias el camino hacia el
perdón, no estás solo/a siempre existen personas que pueden guiarte en el proceso. Sí ya estás en el
o estás pensando en iniciar, te deseo éxitos y perseverancia, ámate tanto que
querer avanzar sea tu prioridad, un abrazo para ti.
Adiós.

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